Al notar que es mediodía y que Mauricio no ha salido de su habitación su madre termina por impacientarse. Irrumpe en su recogimiento con una cara que anuncia una tormenta. Sin embargo al encontrarlo dormido se le hace difícil permanecer enojada. Se sienta al borde de la cama, le sacude suave para despertarlo. El chico abre los ojos un poco sorprendido.

—¿Sucede algo? —pregunta estirándose un poco.

—Eso quisiera saber yo —contesta Dani —No puedes decirme que no he tenido paciencia. Pensaba que dándote espacio, me lo contarías cuando estuvieras listo. Ya no voy a esperar más. ¿Qué es lo que te está sucediendo?

—No es nada —intenta negar el niño

—Deja de mentirme —le reprocha la madre —No puede ser tan grave.

—Si lo es mamá, déjame en paz

—Pues razón de más para que me lo digas —le discute Dani

—No lo entiendes. Podrías enojarte conmigo. No vas a creerme. No lo sé —Mauricio parece muy angustiado. Su madre lo mira con preocupación

—Por favor, dime lo que sea. No hay nada que pueda ser peor que no saber —le dice Dani persuasiva

—He descubierto quién es la persona que se robó a Lucas. —el niño lo dice en susurro

—No puede ser —Dani apoya su negativa sacudiendo la cabeza

—¿Ves? Sabia que no ibas a creerme —dice Mauricio

—Es que no nos hemos separado en estos días. ¿Cómo puedes haber descubierto algo así? ¿Quién sospechas que es esa persona?

—Yo no sospecho, yo estoy seguro. Y lo he descubierto yendo contigo —se defiende el niño

—Al único sitio que hemos ido es al hospital —replica su madre

—Y a la casa de Roxana —agrega él por lo bajo —Estando con Rafa en el patio vi, junto a la caseta del perro la BMX de Lucas. Está allí tirada como si fuera basura —el niño continúa hablando, mientras su madre lo escucha con el corazón en un puño. —La vi de cerca, no me estoy haciendo ideas, tiene las mismas pegatinas, en los mismos sitios colocados. Si fuera sólo eso estaría aun dudando; pero después vi su foto en el álbum. Yo vi un par de veces de lejos al padre de Lucas. Una sola vez se acercó, estábamos en el parque, se nos había hecho tarde. Lucas no tenía prisa porque casi siempre estaba sólo en la casa. Su padre vino de viaje sin avisarle. Al no encontrarlo en la casa vino a recogerlo al parque.

—¿Habló contigo? ¿Cómo trataba a Lucas? —pregunta su madre

—A mi me pareció un tío normal. Tampoco es que se sentara a conversar. Lucas tampoco nunca me dijo nada raro. Mamá ¿crees que debí contarle, a sus padres verdaderos cuando vinieron? Yo creo que mejor decirle a la policía.

—Tú no vas a decirle nada a nadie —dice rotunda Dani

—Lo sabía —reprocha Mauricio enojado —como es el esposo de tu amiga no quieres hacer nada. Quieres que se vaya de rositas. Odio que todo sea más importante que lo que yo pienso.

—Cállate. No digas estupideces —Dani se pone de pie, se frota repetidas veces la frente. Se detiene frente a la ventana. —¿cómo puedes pensar siquiera que estoy tratando de proteger a Roxana? Estás olvidando que Lucas terminó muerto. En todo caso estoy tratando de protegerte a ti. Hasta ahora te he mantenido alejado de ese horrible asunto. No quiero ni pensar por lo que tendrías que pasar si alguien supiera lo que has descubierto.

—A mí no me importa. No puede ser peor que lo que le pasó a Lucas —replica el niño —mamá, por favor, mi amigo está muerto porque ese hombre lo mató. Tengo que hacer algo.

—No lo sé Mauricio, creo que sería mejor que te cambiaras el nombre y olvidáramos este asunto.

—Pues acostúmbrate porque no voy a dejar de llamarme Mauricio hasta que esto se haya acabado —el niño está gritándole, aun así, ella no se enoja. Reconoce que el chico quiere hacer lo correcto. Sabe que es ella quién está equivocada, pero el corazón de una madre no entiende de justicia si su hijo está en peligro. No puede atender a ningún argumento. Ha perdido por completo la objetividad.

Se acerca a su hijo que aún está en la cama, se sienta nuevamente en el borde. Trata de buscar una excusa para convencerlo. Al no encontrar nada decide irse por la vía fácil, ganar tiempo.

—Déjame pensarlo. Tiene que haber una forma. ¿Te parece bien? —Dice ella con suavidad.

—No tardes mucho, mamá. Piénsalo pronto.

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