Todas las suposiciones de hoy han estado equivocadas –pienso mientras ceno –esta señora no sabe nada que pueda valerme. El señor está descartado por ausente. Sebastian parece ser la opción más viable. Repaso sus palabras en mi mente, ha dicho que casi me matan por su culpa. Los humanos tienden a ser muy exagerados, así que no voy a tomármelo de forma literal, a menos que se pruebe que Soe está muerta, lo cual significaría que en vez de exagerar se ha quedado corto.

Sebastian tenía una sartén en la mano a media noche, ¿Soe debería saber por qué?, yo no tengo ni idea, está claro que para cocinar no era. Aunque ahora Sebastian piensa que por el golpe en la cabeza tengo alguna especie de amnesia. Eso podría servirme, podría haber usado ese argumento en el hospital, hubiera sido una estrategia genial, pero no se me ocurrió en ese momento y no puedo sacármelo ahora de la manga con los demás. Con Sebastian sí que puedo. Creo que con esa excusa puedo sacarle lo que sabe.

¿Quién será el chulito de la cafetería? Tal vez esté relacionado con algo, buscaré su nombre en los contactos de Soe. Puedo saber su nombre si veo su foto entre los contactos. Si Soe ha estado colgada del tío, es ilógico que no sepa ni su nombre.

Termino de cenar y friego el estropicio, voy arriba y me pongo a mirar el móvil de Soe, entre sus contactos no está la foto del chulito. Sí que tiene fotos suyas, están en la carpeta de imágenes, pero las fotos no tienen un nombre, están marcadas con el número aleatorio que genera la cámara.

Soe no tiene ningún contacto que se nombre Alex tampoco. Karina dice que yo la “tomé” con él. No sé qué quiso decir. El problema es que dice que ahora está desaparecido. Desapareció más o menos en la fecha que llegué. Eso no puede ser coincidencia.

Voy al portátil de Soe. Trato de buscar en la red el número desconocido, no aparece nada. Busco “Alex” y aparecen un millón de resultados. Lo dicho, los humanos se pasan o se quedan cortos.

Buscar si hay algún periódico local podría darme alguna pista, así que tecleo: periódico local de Ciudad Esperanza, ja, el periódico se llama El Desvelado.

Hay varios artículos a la vista, los más recientes imagino. Me pongo en ello y paso las siguientes horas leyendo.

El nombramiento del respetable Señor Richard a nuevo director del instituto de Esperanza –Pilar estuvo parloteando del tema. Cuando lo estaba diciendo no parecía opinar que ese señor fuera respetable. Esa fue una impresión, así que no cuenta. Siguiente.

El alcalde de la ciudad recorta los gastos de reparación de las vías ferroviarias, obreros despedidos, protestas en la alcaldía, bla, bla, bla. Paso.

Una explosión accidental en las viejas tuberías de gas natural, destruye por completo las ruinas de un antiguo sanatorio en las afueras de la ciudad. Los bomberos sofocaron el fuego antes de que éste se extendiera  por el bosque.

Una ciudad movidita, ¿quién lo iba a decir? Esto se está haciendo muy cansino porque resulta improductivo, un artículo más y me voy a la cama.

La oficina del Alcalde ofrece una recompensa de diez mil dólares por la información del paradero del Señor Alex Duart, profesor de arte del instituto de Esperanza. Las autoridades le consideran el principal sospechoso en el robo de algunos objetos valiosos en el museo de historia. En una redada policial a su residencia se encontró el cadáver de su ayudante, un alumno de último año. Por petición de sus familiares la identidad del alumno no será revelada al público por esta redacción. La policía local encontró en la vivienda los artículos personales, identificación y pasaporte del Señor Duart, pero el sospechoso y los artículos robados continúan en paradero desconocido.

Hay una fotografía de Alex Duart en el artículo. Me quedo observándola un buen rato. Es un hombre joven de cabello claro y revuelto, tiene un rostro de líneas bien definidas, pómulos altos, mandíbula firme, boca ancha y una sonrisa inteligente, de esas que esconden un secreto. No lo he visto nunca. Es el primer humano al que le veo algo atractivo. Hay algo en la sonrisa de la foto. Algo que me recuerda a mi especie.

Bueno, supongo que ya sabemos quién es Alex. Sabemos algo más, que la policía en Esperanza es incompetente. Aquí se está cocinando algo más grande.

Ha sido suficiente por hoy, el hoy se ha extendido al día siguiente porque son las cuatro de la madrugada. Me voy a la cama antes de que empiece a sentir hambre otra vez.

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